La ultraderecha española de Vox se fija en su cuota de poder en Madrid

Los madrileños votan este martes en unas elecciones autonómicas que han puesto de manifiesto la gestión de la pandemia de Covid y la profunda división de la política nacional española.

Después de una campaña rencorosa que ha incluido amenazas de muerte, la presidenta regional conservadora, Isabel Díaz Ayuso, parece dirigirse a la victoria, con algunas encuestas que muestran que su Partido Popular (PP) duplica su cuota de escaños en la Asamblea de Madrid.

Pero eso podría no ser suficiente para evitar que necesite el apoyo de otro partido para formar un nuevo gobierno.

El PP ha gobernado Madrid durante los últimos 26 años y desde 2019 lo ha hecho en coalición con Ciudadanos, que se espera que tenga dificultades para ganar algún escaño en estas elecciones. En su lugar, Ayuso podría tener que recurrir a la ultraderecha de Vox, que es el tercer partido más grande del parlamento español.

Quiero gobernar sola

Hasta ahora, la candidata de 42 años ha rechazado las preguntas sobre esta posibilidad.

«Quiero gobernar sola», ha dicho. «Las coaliciones no son buenas, sobre todo en momentos en que hay que hacer reformas profundas para recuperar la vida normal en Madrid».

El equipo de Ayuso confía en que, aunque no consiga los 69 escaños necesarios para formar una mayoría absoluta, una izquierda dividida no pueda impedirle formar un gobierno en minoría. Este resultado podría significar que necesita el apoyo de Vox en un acuerdo de confianza.

Aunque otros partidos han atacado a Vox durante la campaña por afirmar que los menores inmigrantes son una carga para las finanzas regionales, la empresa de encuestas Metroscopia encontró que el 78% de los votantes del PP estaban a favor de que su partido formara una coalición con la extrema derecha.

Ayuso dice que su eslogan de campaña, la única palabra «Libertad», resume su ideología libertaria y de centro-derecha.

Esto incluye la bajada de impuestos y el fomento de las corridas de toros, así como un enfoque relativamente indiferente a las restricciones del coronavirus. A lo largo de la pandemia, Ayuso ha impulsado menos controles para proteger la economía de la capital. Esto ha significado que los bares y restaurantes de Madrid, por ejemplo, han podido operar en circunstancias más cercanas a la normalidad que la mayoría de las otras ciudades de España.

«Durante los meses más duros de la pandemia hemos demostrado que vivir el estilo de vida madrileño significa que la gente trabaja con responsabilidad, que se les trata como adultos», dijo.

Cada vez más personas en España y en el resto del mundo se han dejado convencer por nuestro mensaje de libertad y prosperidad

Pero los críticos señalan que Madrid tiene la segunda tasa más alta de infecciones por cada 100.000 habitantes de las regiones españolas, después del País Vasco, y el mayor porcentaje de unidades de cuidados intensivos ocupadas por pacientes de Covid, con un 44%.

Ayuso se ha enfrentado al presidente del Gobierno socialista, Pedro Sánchez, que ha pedido con frecuencia a la administración de Madrid que introduzca restricciones más estrictas. En la campaña electoral, Sánchez acusó a Ayuso de «polarización, insultos, provocaciones y fuegos artificiales, justo lo que Madrid no necesita».

A su vez, Ayuso acusa al Gobierno central de estar en manos de radicales al estilo de Venezuela.

Amenazas de muerte

El carácter enconado de la campaña electoral refleja la profunda división entre la izquierda y la derecha en la política nacional española. La oleada de amenazas de muerte enviadas a varios políticos -la mayoría de ellos de izquierdas, aunque la Sra. Ayuso también fue objeto de ellas- ha aumentado la tensión.

El candidato de Unidos Podemos (UP), Pablo Iglesias, está entre los que han recibido las amenazas, revelando que miembros de su familia habían sido objeto de ellas cuando le enviaron cuatro casquillos de bala por correo.

Sin embargo, la candidata de Vox, Rocío Monasterio, puso en duda la amenaza contra él y se negó a condenarla específicamente, lo que provocó que los principales partidos de izquierda -UP, los socialistas y Más Madrid- boicotearan los debates de campaña en los que participaba el partido de extrema derecha.

Por su parte, Iglesias, que dimitió de su cargo de vicepresidente del Gobierno para presentarse a estas elecciones locales, ha planteado la próxima votación como una elección drástica entre los partidos de la izquierda y el PP y Vox de la derecha.

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